domingo, 18 de noviembre de 2012

Palacio de San Boal

Situado en la Plaza de San Boal nos encontramos con el Palacio de San Boal de estilo gótico y plateresco, construido en el año 1470 para la familia de Gómez Gutiérrez de Herrera y su esposa Berenguela González de Corvelle.



Palacio de San Boal
Da nombre a la plaza en la que está situado. Se construye en 1470, conjuntamente con el Palacio de Arias Corvelle, con el que formaba un solo palacio, pero fue dividido en dos por el marqués de Almarza en 1740. En esta fecha se hacen los balcones y los detalles de la fachada y su peculiar decoración. Fue reformada en el siglo XVIII y se reconstruyó en 1976.

Un arco de medio punto con arquivolta sirve de acceso al palacio que tiene una escalera plateresca en su interior y un patio renacentista de doble galería, de arcos de medio punto con capiteles decorados por medallones la de abajo y la de arriba con arcos escarzanos y más escudos.

En este Palacio se quedaron las tropas francesas de Napoleón en la Guerra de la Independencia por lo lejos que quedaba de la zona de operaciones del río. Más tarde se quedaría también Wellington.

La Escuela fue creada a finales del siglo XVIII por el gremio salmantino de plateros. Fue comprado al Excmo. Sr. D. Enrique de Aguilera y Gamba, el 7 de noviembre de 1906. Albergó la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy (escuela de Artes y Oficios) y el Conservatorio de Música de Salamanca y desde 1947 pertenece a la Obra Social de Caja Duero. En la actualidad el edificio es la sede de la Fundación Caja Duero, además de la Joven Orquesta de Cámara y el Coro de Niños dependientes de la fundación. En la planta baja está la Sala de Exposiciones San Eloy y en la primera planta la Biblioteca San Eloy, especializada en temas de arte.
 
Cuentan que María Manuela de Moctezuma, Marquesa de Almarza, fue una noble que una mañana de 1768, estando en su Palacio de San Boal sufrió un ataque de catalepsia, enfermedad difícil de diagnosticar en aquella época y parecía que había fallecido. Como la marquesa era muy conocida en la ciudad por su piedad, una multitud se concentró a las puertas de su palacio. Ante esta situación, su marido, el marqués, decidió trasladar el cuerpo de su esposa a la Iglesia de San Boal por un pasadizo subterráneo, para que la multitud no perturbara el traslado.

Durante la noche el cuerpo fue velado por un sacristán de la iglesia, que vio en la mano de la difunta un anillo de gran valor. Llevado por la codicia, decidió apropiarse de él. Cuando fue a cogerlo, la marquesa se incorporó dando un susto de muerte al sacristán, cuyos gritos despertaron a los criados. El rumor fue que la marquesa había resucitado.

Gracias a la codicia del sacristán, la marquesa se salvó de ser enterrada viva y por ello fue recompensado con una pensión y perdonada su avaricia. Además fundó en 1774 una obra pía en la parroquia de San Boal en beneficio de los pobres que perdura en la actualidad.

Años después la marquesa falleció realmente el 6 de junio de 1787, siendo enterrada en la Iglesia de San Boal.

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