domingo, 11 de noviembre de 2012

Palacio de Orellana

Palacio de Orellana - Palacio del Marqués de la Conquista - Palacio del Marqués de Albaida - Palacio Marqués de Liseda

Situado en la c/ de San Pablo esquina a c/ de Jesús nos encontramos con Palacio de Orellana de estilo clasicista, con influencias manieristas, estilo intermedio entre el final del renacimiento y comienzos del barroco, construida en el año 1576 por el maestro cántabro Juan Ribero de Rada para el Canónigo don Francisco Pereira de Anaya perteneciente al bando de San Benito.
Palacio de Orellana
Palacio de Orellana

Su fachada, frente a la Plaza de Colón, presenta dos cuerpos separados por simples cornisas, rematado en galería adintelada a base de pilares con zapatas, destacando la alternancia de frontones rectos y curvos que decoran los vanos del segundo piso. En uno de los extremos de la fachada se alza un torreón  defensivo que repite en su remate la galería del cuerpo principal con el escudo de los Anaya.

En su interior, tiene un patio irregular con forma de L con dos galerías en cada lado, la inferior con arcos de medio punto y adintelada la superior, con óculos en las enjutas, es decir, que donde se juntan los arcos de las columnas, donde normalmente se ponen los medallones, hay un agujero circular, cosa muy típica en el arte italiano de la época pero poco corriente en nuestra ciudad.

Uno de los elementos más originales y destacados del inmueble es la escalera de comunicación de la galería baja y alta; situada en uno de los extremos de la fachada y detrás de la torre. La caja, casi un cuadrado, se abre al patio mediante un amplísimo vano adintelado.

En el siglo XIX se amplió el palacio en el solar que dejó el derribo de la Iglesia de San Adrián.
Fue declarado BIC con categoría de Monumento el 16 de marzo de 2000.

2 comentarios:

  1. Siempre me ha gustado este palacio. La pena es que esté cerrado, y no esté acondicionado por ejemplo como museo. Besotes Tete, y gracias por estos pedacitos de Salamanca que nos regalas.

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    1. Las familias porpietarias de estas casas están bien como están, sin líos. Cada cierto tiempo llega alguien que quiere poner algo, expropiarlo, tirarlo... Lo cierto es que al ser propiedad privada pueden hacer lo que les plazca siempre que no sea un peligro para los que paseamos por allí. Creo que debe estar reformado po dentro. Al menos este verano había un señor sentado en una de sus ventanas que yo creí que era un maniquí, pero estaba vivo ¡vaya susto que me dió el buen hombre!

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